Siempre se pone énfasis en la taquicardia como un marcador de hipovolemia. Aquí hay un serio cuestionamiento.

Hasta un 44% de los adultos con shock hipovolémico no presentan taquicardia; éste grupo tiene mayor mortalidad. Este fenómeno también ha sido descrito en animales.

Durante la anestesia la respuesta de los barorreceptores a la hipovolemia está parcial o completamente abolida, haciendo que la taquicardia sea aun más inútil como marcador de hipovolemia. Este estudio evalúa la taquicardia en pacientes pediátricos anestesiados.

El estudio incluyó 53 niños menores de 2 años, durante cirugía de reconstrucción craneofacial (una cirugía que produce una gran pérdida de sangre). Se utilizó anestesia general mediante anestésicos volátiles y opioides.

Los investigadores encontraron 29 episodios de hipotensión. Estos episodios se asociaron con una perdida sanguínea de 1,6 volemias (contenido total de sangre) y tuvieron una presión arterial media de 34 mmHg. No se observó taquicardia en ninguno de los episodios de hipotensión.

En la imagen podemos observar uno de los casos. La presión arterial está marcada con cuadrados y la frecuencia cardiaca con triángulos. Están marcadas las mediciones 5 minutos antes de la hipotensión (T-5), durante el primer minuto de hipotensión (T0) y 5 minutos después de la hipotensión (T+5). No hay diferencia en ninguna de las mediciones.

Comentarios

  • Estos resultados se suman a los anteriormente expuestos, que indican que aún no comprendemos bien cómo cambian los signos vitales durante y después de la hipovolemia.
  • La ausencia de taquicardia más explicable en niños que en adultos, considerando la mayor actividad del sistema nervioso parasimpático a esta edad. Lo que era menos esperable era que NINGUN episodio de hipovolemia presentara taquicardia.
  • En adultos la bradicardia relativa por hipovolemia se explica en parte por el reflejo de Bezold–Jarisch. Cuando se produce una contracción con el corazón prácticamente vacío se estimulan unos receptores en la pared inferior del ventrículo izquierdo (originalmente diseñados para detectar estimulos quimicos). Esta estimulación produce una intensa respuesta parasimpática, con bradicardia, disminución en la contractibilidad y vasodilatación. El resultado es hipotensión y bradicardia, hasta la asistolia en algunos casos.
  • Por lo anterior, la ausencia de taquicardia se debe asumir como un signo de hipovolemia severa.
  • No podemos dejar de mencionar que el uso de algunos medicamentos (como los betabloqueadores u opioides) también puede contribuir a la ausencia de taquicardia.
  • Por ultimo debemos recordar que si hay sospecha de hipovolemia y no hay taquicardia debemos reponer el volumen intravascular con cristaloides (si la hemorragia está controlada), pero además aumentar la frecuencia cardiaca con atropina porque es un mecanismo que nos permite aumentar el gasto cardiaco en esas circunstancias.

Fuente: Scancrit

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