El monitoreo de la presión intracraneana es útil en el manejo inicial del trauma cerebral grave. Este artículo publicado en febrero evalúa su instalación por cirujanos de trauma, en vez de la clásica instalación por cirujanos.

Las guías de la Fundación de Tauma Cerebral recomiendan el monitoreo de la presión intracraneana en los pacientes con trauma cerebral en Glasgow 8 o menor y que tienen una tomografía cerebral alterada (edema, hemorragias, etc.). Muchos hospitales no cuentan con neurocirujano disponible las 24 horas, lo que muchas veces impide el inicio precoz de ese monitoreo.

Los autores investigaron la seguridad de la inserción del monitor de presión intracraneana por cirujanos de trauma, adecuadamente entrenados y acreditados para realizar este procedimiento por neurocirujanos. Evaluaron 410 pacientes intervenidos durante 6 años y los resultados principales fueron:

  • La edad promedio fue de 41 años, el 74% eran hombres, la estadía promedio fue de 19 días y la mortalidad fue un 36%.
  • Los accidentes automovilísticos y las caídas fueron los mecanismos de trauma más frecuentes (35% y 29%, respectivamente).
  • El cirujano de trauma instaló el 72% de los monitores y el resto fue instalado por el neurocirujano.
  • El 2,4% de los pacientes presentó complicaciones, sin diferencia significativa entre cirujanos de trauma y el neurocirujanos (3% y 0,8%, respectivamente; diferencia no significativa).

Los autores concluyen que los cirujanos de trauma pueden instalar monitores de presión intracraneana de manera segura, después de un entrenamiento adecuado.

Comentarios

Una rápida revisión de estudios similares nos muestra que este tema ha sido extensamente estudiado y la mayoría de los estudios coinciden con estos resultados. Parece que la instalación de monitores de presión intracraneana por no-neurocirujanos (cirujanos, intensivistas, etc.) es un concepto interesante que puede ser de gran utilidad.

Es importante recalcar que los cirujanos fueron entrenados y certificados por neurocirujanos en el procedimientos. Esto debería ser una condición obligatoria para realizar el procedimiento. Debemos considerar además que se trata de cirujanos especializados en trauma que probablemente se encuentran altamente expuestos a estos casos; las conclusiones no son necesariamente válidas para cirujanos con menor exposición (turnos en urgencias una vez a la semana y/o en hospitales con menos pacientes de este tipo).

Debemos considerar que si bien la diferencia de complicaciones no fue estadísticamente significativa, los cirujanos de trauma tuvieron más de el triple de complicaciones. Quizás una serie más grande de paciente podría entregarnos algunas pistas sobre la verdadera diferencia de complicaciones.

Fuente

J Trauma Acute Care Surg. 2014 Feb;76(2):286-91

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