En los años del “ABC” la ventilación durante la RCP fue un tema muy relevante y con recomendaciones muy estrictas. Ahora la consigna es “CAB”, por lo que creemos importante resumir las recomendaciones 2010 sobre ventilación durante la RCP.

Las recomendaciones sobre ventilación durante la RCP son las siguientes:

  • Utilizar oxígeno al 100%. No existen estudios en humanos adultos sobre el tema. Estudios en animales sugieren que el oxígeno al 100% podría empeorar el pronóstico neurológico, mientras otros no encuentran diferencia. No es posible determinar la fracción inspirada de oxígeno ideal, por lo que se mantiene la recomendación anterior.
  • No está claro si el uso de ventiladores mecánicos es mejor que la ventilación manual. La ventilación mecánica permite desocupar las manos y realizar otras maniobras, además de entregar al paciente una ventilación más cercana a lo recomendado. La oxigenación y la ventilación son similares y no hay una diferencia en mortalidad.
  • Se recomienda utilizar volúmenes corrientes de 500 a 600 ml. Esta recomendación proviene de estudios en pacientes anestesiados, donde ese volúmen corriente permite mantener una oxigenación adecuada y normocapnia. No hay estudio en reanimación cardiopulmonar al respecto.
  • Para las ventilaciones boca-boca, se recomienda ventilar durante un segundo, sólo hasta observar que se levanta el tórax. Esta recomendación proviene de estudios que muestran que todo el resto de la ventilación (después del primer segundo) va al estómago.

Comentarios

  • El volumen corriente, la concentración inspirada de oxígeno y la modalidad ventilatoria son probablemente los aspectos menos investigados en reanimación. Las recomendaciones se basan en estudios de baja calidad o extrapolados desde otros contextos.
  • Debemos tener cuidado con administrar volumenes corrientes muy elevados, porque produce distención gástrica (con casi segura regurgitación y aspiración), además de aumento en la presión intratorácica (lo que disminuye el gasto cardiaco).
  • Recordemos que las bolsas de resucitación tienen una capacidad cercana a 2.000 ml, muy por sobre de lo recomendado. De hecho, varios estudios han mostrado que los volumenes corrientes son más adecuados si se utiliza una bolsa pediátrica (cercana a 500 ml).
  • Como lo hemos dicho siempre, debemos seguir las meticulosamente elaboradas guías de reanimación y no modificarlas porque leímos tal o cual artículo. Sin embargo, como profesionales de la reanimación debemos tener claro cuáles recomendaciones son las más importantes y cuáles podemos dejar pasar si tenemos pocos recursos. Por ejemplo, saber que es más importante conseguir un desfirilador que un balón de oxígeno.
  • En un próximo artículo revisaremos sobre la frecuencia ventilatoria y la relación compresiones:ventilaciones, porque son temas muy extensos como para incluirlos también acá.

Bibliografía

Recomendaciones 2010 del Comité Internacional de Reanimación
Guías de reanimación 2010 de la Asociación Americana del Corazón: básicas yavanzadas
Guías de reanimación 2010 de la Consejo Europeo de Reanimación

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