Ya hemos comprendido que estamos en contextos laborales que pueden ser muy estresantes y que esto nos puede ir pasando la cuenta si no hacemos nada al respecto. Es por esto que resulta importante desarrollar un hábito de autocuidados.

No sólo técnicas específicas para momentos específicos, si no hacer de ellos un hábito, un entrenamiento que nos vaya fortaleciendo en todos los ámbitos del comportamiento humano para lidiar con el estrés propio de las emergencias.

La mejor forma de combatir orgánica y físicamente el estrés es mediante el acondicionamiento del cuerpo para la batalla. Este acondicionamiento tiene como puntos esenciales

  • El deporte: a través del ejercicio físico es la única forma en que se puede expresar saludablemente la respuesta de estrés. Y lo hace usando las hormonas relacionadas con el estrés que se encuentran en el torrente sanguíneo. Ninguna otra intervención, ni siquiera la medicación puede generar esos resultados. Idealmente 3 veces por semana.
  • El Sueño: El sueño es la instancia orgánica en la que el cuerpo se recupera, reposa, se recarga para un nuevo día y sus demandas. En general está recomendado un sueño de entre 7 a 8 horas. Con un mínimo de 4. Con menos de 4 horas el cuerpo simplemente no va a estar en condiciones de rendir de manera eficiente.
  • Alimentación: Es la base energética del cuerpo, es lo mismo que la bencina a los autos, si gastas y gastas y no repones, no puedes avanzar. Es importante comer de manera saludable y regular.
  • Relajación: Si no puedes dormir, las investigaciones en meditación y prácticas similares  que generan un estado hipometabólico que se ha llamado “respuesta de relajación” son una muy buena alternativa. La respuesta de relajación, cuando es practicada de manera regular, puede generar resistencia al estrés, y una mente y cuerpo altamente resiliente. Practicar cualquier técnica que genere la respuesta de relajación por 15 minutos al día, 5 días a la semana, por 10 semanas, la  mayoría de las veces revertirá los efectos que están a la base de los trastornos relacionados con el estrés.

Además de esto están los cuidados más emocionales, que tienen que ver con poder identificar y reconocer que uno puede tener necesidades de compartir experiencias y reflexiones que puedan surgir de las tareas de emergencias y las vivencias intensas que ahí se puedan dar. Tener instancias, darse los tiempos para poder compartir con las personas que uno considera valiosas en este sentido, es importante. Y en la misma línea, es importante reconocer cuales son las necesidades espirituales, identificar cuando uno tiene esa necesidad de compartir o practicar (sea cual sea su práctica o religión).

Mientras más sepamos del estrés y las maneras de lidiar con él, mejor preparados estaremos. Cuidarse es un acto de dedicación personal, es tiempo que uno invierte en uno mismo para cuidar mejor a otros.

Y lo más importante es lograr planificarse y respetarse sus necesidades, para poder dedicarle tiempo genuino a todas las cosas que consideremos prioridades para nosotros. Ya esa esto la familia, el deporte, el sueño, la comida, la música, etc… es regalarnos el tiempo de hacer y dedicarnos a eso que para nosotros es importante.

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