La evacuación médica de los heridos en combate desde el campo de batalla ha  evolucionando vertiginosamente. Revisemos sus principales desafíos.

Esta es la primera columna de Rodrigo Díaz, paramédico militar, especialista en medicina táctica y en situaciones extremas. Quiere compartir con nosotros sus conocimientos y así poder ayudar a pacientes de todo Latinoamérica. No olvidemos que la medicina militar es la madre de la atención prehospitalaria y no debemos perder de vista sus avances, porque pronto estaremos haciendo lo mismo en el ámbito civil.

La presente revisión nos muestra los cambios y desafíos que ha enfrentado la “Sección Médica” de una de las emblemáticas unidades del Ejército  de los Estados Unidos de Norte América,  “160th Special Operations Aviation Regiment [SOAR (A)]”

Los avances realizados en esta unidad, no sólo envuelven piezas de equipos, si no que además la educación y las capacidades del equipo médico para llevar a cabo más de 1.000 evacuaciones de heridos (CASEVAC) desde el campo de batalla en los recientes conflictos en Iraq y Afganistán.

Esta unidad ha desarrollado el equipo que visten, como una extensión del chaleco antibalas permitiéndoles maniobrabilidad táctica y al mismo tiempo poseer la capacidad para tratar múltiples heridos. Uno de los más recientes ítems desarrollados es el Cinturón MARCH (MARCH belt), el que permite fácil acceso a elementos para el manejo de hemorragias masivas, ventilación de vía aérea y circulación. El resto del equipo en las aeronaves incluye como mínimo:

Sistema de Monitorización de Pacientes: Se emplean múltiples dispositivos que en conjunto monitorizan presión sanguínea, pulso, temperatura, SPO2, ECG de tres derivaciones y capnografía. Actualmente se investiga la posibilidad de incluir ultrasonido a bordo de estas aeronaves de evacuación de heridos.

Control de hemorragias: Con los lineamientos del CoTCCC (Comité para el Cuidados de Heridos en Combate Táctico)  el equipo ha evolucionado para incluir agentes hemostáticos aprobados y torniquetes. El uso de  tranexámic acid (Cyklokapron) ha sido implementado como parte de los protocolos para pacientes apropiados, con pérdida severa de sangre.

Comunicaciones: Debido al ruido del medio ambiente en el que se opera, particularmente el que proviene de la aeronave, la mantención de la comunicación ha sido siempre un desafío. A la luz de los avances tecnológicos recientes, se han incorporado dispositivos que permiten la comunicación entre operadores y/o operador-paciente, ya sea dentro de la aeronave en vuelo o en la rampla de esta.

Panel de Trauma montado en la aeronave: Los últimos paneles de trauma incorporan un sistema modular que permite la atención de pacientes en los espacios confinados de la aeronave, que incluyen módulos específicos pediátricos e incluso para pacientes caninos.

Entrega de Oxigeno: Otro de los obstáculos tecnológicos ha sido la manera de proporcionar oxígeno a los pacientes, sin poner en riesgo a la tripulación transportando cilindros con oxígeno explosivo, quedando sin oxígeno, o tener que intercambiar los cilindros. Para mitigar esto, se ha desarrollado un dispositivo generador autónomo de oxígeno, que está actualmente en terreno.

Todos estos avances han mejorado la habilidad de los “Medics”, Asistentes Médicos y Médicos para recibir a los compañeros heridos en el campo de batalla, cuidar de ellos durante el vuelo en la parte posterior de los helicópteros y entregarlos al siguiente nivel de atención.

Fuente: Military Medical & Veterans Affairs Forum

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