La hipotermia al ingreso al hospital es un predictor independiente de mortalidad en el trauma. Este interesante artículo analiza si los pacientes anestesiados fuera del hospital ingresan hipotérmicos al servicio de urgencias.

Los autores hicieron una análisis retrospectivo de 1.292 pacientes traumatizados trasladados por un helicóptero medicalizado en Londres, buscando la temperatura de ingreso. Lo primero destacable es que sólo en 494 pacientes (38%) se registró la temperatura de ingreso (con termómetro timpánico) y ése fue el grupo que se pudo analizar. Un 42% de los pacientes finalmente analizados ingresó anestesiado.

Como era de esperar, los pacientes anestesiados tenían más frecuentemente un trauma encefalocraneano, lesiones más graves, eran de mayor edad y tenían mayores tiempos de permanencia en la escena. Los pacientes anestesiados tenían una temperatura de ingreso significativamente menor que los no anestesiados: 35ºC versus 36,2ºC. No se demostró una variación estacional en la temperatura.

Comentarios:

– La hipotermia se asocia a coagulopatía (con más hemorragia), falla orgánica múltiple y fallecimiento del paciente. Es interesante que esta asociación es independiente, lo que quiere decir que no es sólo un marcador de gravedad, sino que algo que activamente debemos intentar corregir.
– Existen múltiples métodos de calentamiento, pero los autores del estudio recomiendan utilizar medidas de calentamiento activo en estos pacientes de manera profiláctica (Antes que se produzca la hipotermia). Estas pueden ser externas (mantas calientes) o internas (administración de fluidos calientes). La infusión de fluidos fríos es una causa importante de hipotermia, por lo que debe ser evitada. Se pueden utilizar todo tipo de métodos para calentar los fluidos, desde el aire caliente de la ambulancia (pegado al parabrisas) hasta el microondas. La recomendación es administrarlos a 39ºC, considerando que se enfriarán en la bajada de suero y llegarán al paciente a 37º.
– Un hallazgo relevante es el pequeño porcentaje de pacientes en quienes se midió la temperatura central (timpánica en este caso). Recordemos que se trata de un signo vital más, que nos puede indicar una alteración que requiere intervención activa.
– Creemos que estas recomendaciones son válidas para el personal prehospitalario y todo aquel que realice la primera atención en un hospital periférico o servicio de urgencias de atención primaria; nuestro objetivo debe ser la NORMOTERMIA y eso se debe mantener durante el traslado del paciente hasta el hospital donde se realizarán los cuidados definitivos.

Bibliografía

Emerg Med J. 2012 Mar;29(3):239-42

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