Lamentablemente los dispositivos explosivos improvisados no son infrecuentes en Latinoamérica. ¿Sabe cómo enfrentar una explosión?

La amenaza de un IED (Dispositivo Explosivo Improvisado) puede aparecer como algo muy lejano para muchos ciudadanos, quienes típicamente asocian este tipo de “Bombas Caseras” con las guerras en Iraq o Afganistán. De cualquier forma, estos eventos no están tan lejanos a nuestra realidad, tal como lo demuestran  casos sucedidos en México y en Colombia.

Cualquier personal de respuesta a emergencias, se puede encontrar con un largo numero de pacientes que han sido heridos por una explosión de uno o mas IED???s. ya que la detonación puede ocurrir en cualquier lugar.

La gama de lesiones en incidentes con IED puede variar desde heridas corto punzantes y hematomas hasta la pérdida de las extremidades y que podría verse agravada por alguna sustancia tóxica liberada en el incidente, complicando los esfuerzos en la administración de tratamiento. “First Responders” (Primeros Respondientes) deben estar preparados para tratar lesiones adicionales en la eventualidad de que ocurriese un segundo ataque durante la respuesta. (Esto, lamentablemente lo hemos podido observar en México)

Los IED’s son artefactos explosivos hechos en casa, utilizando materiales “a mano”. Vienen en muchas formas, las que van desde una bomba pequeña hecha con un pedazo de cañería, hasta un sofisticado dispositivo capaz de causar un daño masivo y la pérdida de muchas vidas. Pueden ser entregados en un vehículo, transportado, colocado o arrojado por una persona; entregado en un paquete, o escondido en la carretera.

Cuando se detona un artefacto explosivo improvisado en una situación de combate, los soldados están normalmente equipados con el entrenamiento, el equipo de protección y vehículos blindados para protegerse de la explosión. Sin embargo, en la población civil, rara vez existe la expectativa de un IED y por lo tanto, no se maneja el equipo de protección.

Las lesiones causadas por una explosión pueden ser muy difícil de tratar, especialmente para “First Responders” civiles, actuando por primera vez en las secuelas de la explosión de una bomba. Es más, muy pocos o tal vez, ninguno ha visto las complejas combinaciones que pueden resultar de un ataque con IED.

Tipos de Lesiones por onda expansiva

El personal de los Servicios de Emergencias Medicas  debe ser capaz de reconocer y tratar las lesiones por onda expansiva, las que se encuadran en cuatro categorías principales.

Lesiones de fragmentación: Estos son los traumas más comunes que se derivan de una explosión. Son causadas por el impacto de los desechos de la explosión, tales como tornillos, clavos implantados, rodamientos de bolas, astillas de madera u otros objetos encontrados en el lugar de la explosión, que se convierten en proyectiles.

Estas lesiones, varían  desde trauma contuso, a una mezcla de trauma cerrado y penetrante. La hemorragia es una preocupación inmediata para el trauma penetrante. La presión directa en las heridas que sangran con intensidad, es de suma importancia en el terreno.

Daños por sobrepresión: Estas lesiones, que resultan de la fuerza causada por la explosión, afectan las estructuras corporales que contienen gas.

  • Lesiones pulmonares, también llamadas lesiones de pulmón por onda expansiva, cuentan con hemorragia y edema.
  • Lesiones auditivas, se manifiestan como una ruptura de la membrana timpánica que conduce a la pérdida de audición y dolor de oído interno.
  • Las lesiones abdominales suelen mostrar dolor secundario a la rotura o interrupción de la víscera hueca.

Después de la evaluación primaria de la vía aérea, respiración y circulación, el preguntar al paciente si él o ella puede escuchar, es una parte importante de la evaluación secundaria. Los pacientes que han sufrido presión por la explosión, lo suficiente como para romper los tímpanos, también han sufrido la presión suficiente para romper los alvéolos. Esto significa que el paciente está en riesgo de desarrollar síndrome de distress respiratorio, secundario a la ruptura del tejido alveolar, así como contusiones pulmonares difusas. Tal paciente puede llegar a encontrarse  hipóxico  durante la siguiente hora y puede ser necesario el soporte ventilatorio.

Si en un paciente con dificultad para oír, también se encuentran sibilancias, se debe estar preparado para intervenir rápidamente con oxígeno, apoyo de vía aérea y  ventilación con presión positiva. Sin embargo, debido a la debilidad de los alvéolos o al encontrarse llenos de aire, también son propensos a la ruptura. Hay estar alerta ante la posibilidad de neumotórax a tensión. Este se debe tratar de descartar en las evaluaciones primarias.

Las lesiones por impacto: la detonación de un IED produce un Blast aéreo que puede alcanzar a una persona, causando lesiones por impacto. Este tipo de lesión puede afectar a cualquier parte del cuerpo y por lo general toma la forma de cortes, fracturas y lesiones cerebrales abiertas y/o cerradas.

Lesiones en la cabeza. Requieren una mayor discusión porque la cabeza y el encéfalo son sometidos a distintos patrones de lesión.

En primer lugar, la repentina onda  expansiva  y posterior movimiento brusco, generan una sacudida del cerebro dentro del cráneo, colocándolo en riesgo de lesiones por la acción del golpe y contra-golpe. Al impactar con el cráneo, el cerebro puede sufrir daños en un extremo y la interrupción de los vasos sanguíneos en el extremo opuesto.

En segundo lugar, las propias neuronas pueden ser interrumpidas causando lesión axonal difusa

El mejor tratamiento en terreno para estos casos sigue siendo el ABC con control de la columna cervical.

La hiperventilación ya no es un método de tratamiento aceptado. Se deben proteger las vías respiratorias del paciente, especialmente con un GCS menor a 8.

Las lesiones térmicas: La detonación de un IED puede producir lesiones térmicas a través de la liberación explosiva de polvo, desechos y sustancias cáusticas. La exposición a la inhalación de las partículas en el aire puede producir quemaduras, irritación de los ojos y la exacerbación de enfermedades preexistentes como asma, EPOC y la angina de pecho.

También es importante señalar que si alguien se atrevió a hacer una bomba, este será lo suficientemente audaz como para contaminarla. Se debe asumir que la contaminación puede estar presente y asegurase de usar Equipo de Protección Personal adecuado, que pueda proteger de la contaminación por partículas alfa y beta, así como de contaminación química.

Conceptos básicos de respuesta

La seguridad es la primera y mas grande preocupación cuando se ingresa en el escenario de una explosión. Asegurar la escena debe ser la primera prioridad, ya que, si bien es importante brindar atención oportuna a las víctimas de una explosión, es más importante evitar convertirse en otra víctima.

El uso de equipo de protección personal y precauciones universales, son también imprescindible para evitar la transmisión de enfermedades por los fluidos corporales contaminados.

En adición, los socorristas deben sospechar de cualquier estructura que rodea a la explosión y tomar precauciones para evitar el colapso secundario.

Una explosión en un espacio cerrado debe despertar la preocupación de los respondedores pre hospitalarios acerca de las lesiones graves de los ocupantes en estar áreas. Al igual como una ola de agua choca contra la pared de una piscina y rebota hacia el centro, también lo hace la onda expansiva de una explosión, que se refleja en las paredes y superficies hasta cierto punto. Por lo tanto, una víctima puede estar expuesta tanto a la onda expansiva inicial, como a la onda reflectante posterior. Estas situaciones pueden aumentar significativamente el potencial de lesión grave en un paciente.

Resumen

  • La respuesta en el lugar de la explosión de un IED (Artefacto Explosivo Improvisado) es sumamente compleja.
  • Cualquier explosión que quede fuera del ámbito de lo accidental, ocupacional o industrial, tiene posibilidad  de contaminación o de un eventual dispositivo secundario.
  • La respuesta pre hospitalaria debe asumir que las víctimas de la explosión poseen lesiones de  trauma cerrado, penetrante y quemaduras de distintos grados.
  • El ABC es extremadamente importante en esta clase de pacientes.
  • El tratamiento del trauma cerrado y penetrante no posee mayores variaciones en estos casos, pero quienes respondan deben tener en cuenta el potencial de lesión de vísceras huecas y la posibilidad de un rápido deterioro respiratorio.
  • La observación y re evaluación constante, son principios clave en la gestión de las victimas de una explosión.

Fuente

http://www.jems.com/article/major-incidents/response-blast-injuries

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