¿Qué debemos enseñar a la población general? ¿Qué es simple y efectivo?

Las hemorragias externas son una causa tratable de fallecimiento en el trauma. Lamentablemente con el antiguo concepto de “no tocar al paciente hasta que llegue la ambulancia” muchos pacientes mueren exclusivamente por una hemorragia externa.

Ya hemos discutido que existen actualmente guías basadas en evidencia (American Heart Association y Cruz Roja Americana) con recomendaciones claras sobre lo que debemos enseñar a la población general sobre este tema. Vamos a revisar qué dicen con respecto a las hemorragias externas.

El control de hemorragias es una competencia básica de cualquier persona entrenada en primeros auxilios y puede influir el pronóstico de manera crítica.

Presión directa

La mejor manera de controlar la hemorragia es la presión directa hasta que se detenga o llegue el equipo médico.

La cantidad y duración de la presión son los factores principales que determinan el éxito del control de la hemorragia. La presión debe ser firme y mantenida por un largo periodo. Se debe hacer de manera manual, utilizando gasas o similares. Si la hemorragia continúa, no retire la gasa; agregue más gasas sobre las anteriores y aplique más presión.

Si no es posible realizar presión continua manual, utilice alguna banda elástica para ejercer la presión deseada.

Torniquetes

Los torniquetes han demostrado su utilidad al controlar la hemorragia en el campo de batalla y durante cirugías. Su uso en el ámbito civil por personal de salud tiene pocas complicaciones, aunque su uso por personas entrenadas sólo en primeros auxilios no ha sido evaluado.

Los potenciales peligros de la aplicación prolongada del torniquete son:

– daño temporal o permanente de nervios y músculo

– complicaciones sistémicas de la compresión de la extremidad (acidosis, hiperkalemia, arritmias, shock y PCR).

Las complicaciones se relacionan con la presión aplicada y la duración de su uso, pero no hay evidencia que permita determinar cuándo se produce el daño.

La recomendación es utilizar el torniquete sólo si la presión directa no es efectiva o no es posible. Los torniquetes especialmente diseñados parecen ser mejores que los improvisados, pero sólo deben ser utilizados con entrenamiento adecuado.

Puntos de presión y elevación

La presión en pulsos proximales y la elevación de la extremidad afectada no están recomendadas para el control de hemorragias. Esta nueva exclusión se basa en que existen otros métodos  más efectivos y que la aplicación de estos métodos por personal no sanitario no sería útil. Además, su uso podría necesitar abandonar la presión directa.

Agentes hemostáticos

Existen una gran cantidad de agentes hemostáticos tópicos y algunos han demostrado ser efectivos. Sin embargo su uso rutinario por operadores de primeros auxilios no puede ser recomendado en este momento, debido a la gran variabilidad en su efectividad y su potencial de producir efectos adversos.

Conclusiones

– Enseñe conceptos simples y basados en guías como las que citamos en este artículo. Por favor evite términos como “yo opino” en temas donde existen recomendaciones claras (como éste).

– Reiteramos que estas recomendaciones también son válidas para enseñar a personal y novato de emergencias.

– Enseñe a usar presión externa. Si no es suficiente, se puede usar el torniquete.

– No enseñe a la población general a utilizar presión en pulsos proximales, elevación de la extremidad y agentes hemostáticos.

Fuente

Part 17: first aid: 2010 American Heart Association and American Red Cross Guidelines for First Aid. Circulation. 2010 Nov 2;122(18 Suppl 3):S934-46.

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