En los últimos 20 años la utilidad de la maniobra de Sellick ha sido fuertemente cuestionada. Estudios en resonancia magnética han encontrado resultados controversiales. Los autores de este artículo publicado en Anesthesiology evalúan su utilidad mediante visión en tiempo real para evaluar la apertura de la entrada del esófago.

Incluyeron 107 pacientes no obesos ASA I o II. Aplicaron presión cricoidea de 30 N. Los pacientes recibieron oxígeno, inducción anestésica, bloqueo neuromuscular y ventilación manual con oxígeno al 100%. Visualizaron la glotis y la entrada del esófago, grabándolo en video para posterior análisis. Intentaron insertar 2 tubos gástricos a ciegas, cuya inserción exitosa se calificó como una entrada esofágica permeable. Luego, se realizó la intubación endotraqueal y se analizó el video grabado para obtener más detalles.

Incluyeron 79 pacientes adultos y los resultados principales fueron:

  • La inserción del tubo gástrico no fue posible en ningún paciente mientras se aplicaba la presión en el cricoides, pero fue fácilmente realizada cuando no se aplicaba presión.
  • Se observó que la entrada del esófago estaba cerrada en todos los pacientes en quienes se aplicó presión cricoidea, mientras que estaba abierta en todos los pacientes sin presión.
  • Sin aplicar presión en el cricoides, la entrada del esófago estaba a la izquierda de la glotis en el 57%, en la línea media en el 32% y a la derecha en el 11%. Esto no cambió al aplicar presión cricoidea.

Los autores concluyen que este estudio entrega evidencia adicional sobre el éxito de la oclusión de la entrada esofágica en pacientes adultos anestesiados y paralizados. 

Comentarios

Es cierto que este estudio entrega evidencia a favor de la utilización de la compresión del cricoides, pero los parámetros evaluados tienen poca relación con el real objetivo de esta maniobra. La maniobra supuestamente evita la regurgitación de contenido gástrico y no la entrada de una sonda, como evaluó este estudio.

Por otro lado, desconocemos qué significa una presión de 30 N. Puede que la presión que administremos sea insuficiente (sin lograr compresión del esófago) o excesiva (comprimiendo la vía aérea y dificultando la intubación).

Los efectos adversos de esta maniobra son conocidos. Empeora la visión de la glotis y dificulta el paso del tubo por la tráquea. El primer objetivo de la secuencia de intubación rápida es asegurar rápidamente la vía aérea, por lo que estas dificultades deben ser tomadas en cuenta (especialmente por operadores poco entrenados).

Este estudio se suma a los datos que alimentan esta controversia. Por el momento las recomendaciones incluyen la presión cricoidea como parte de la secuencia de intubación rápida y deberíamos realizarla. Sin embargo, algunos autores recomiendan reemplazarla por una elevación del respaldo del paciente y asegurar un completo relajo neuromuscular, con el objetivo de evitar la aspiración gástrica. Ambas opciones parecen válidas y es difícil justificar un uso obligatorio de la presión cricoidea.

Fuente

The Effectiveness of Cricoid Pressure for Occluding the Esophageal Entrance in Anesthetized and Paralyzed Patients: An Experimental and Observational Glidescope Study

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