Todos tenemos claros que el liderazgo es importante, más aún en tiempos de crisis, y por muchísimos motivos. El desafío de lidiar con situaciones tan inestructuradas, posiblemente caóticas, multicomponentes  y variables como pudiesen ser las emergencias y más aún los desastres, es enorme.  Todos los que no logran encontrar caminos claros, acciones concretas, los que titubean, los que se ven sobrepasados, etc… se pueden beneficiar de alguien que ejerza un rol de líder. Tener personas que guíen, orienten, encaminen y orienten en estas situaciones es fundamental y desafiante a la vez.

Si bien existen miles de autores y modelos al respecto, uno de los modelos más actuales y sugeridos por la literatura actual para liderar en crisis es el del liderazgo resiliente.

Desglosemos este término:

Liderazgo: El único hecho objetivo del liderazgo es el hecho que algunos eligen seguirlo. El liderazgo finalmente se ve en la habilidad de influenciar a otros hacia una dirección, objetivo, meta o  acción específica. Para que el liderazgo sea efectivo, los líderes deben guiar y dirigir. Pero también deben crear las condiciones para crear el “deseo de seguir” en la gente que va a ser liderada. En un análisis final, el status de liderazgo es conferido por aquellos que siguen.

Resiliente: La resiliencia humana es la habilidad de adaptarse y/o reponerse positivamente de adversidad significativa y el estrés que ésta genera.

Por lo tanto, “liderazgo resiliente” es un grupo de cualidades de liderazgo que ayuda a otros a adaptarse o “reponerse” de la adversidad. El liderazgo resiliente es el coraje de actuar, la voluntad de asumir la responsabilidad  por las decisiones, independiente del resultado que estas hayan tenido, la habilidad para generar confianza y fidelidad a través de patrones de comportamiento consistentes y con integridad.

Desde este punto de vista, guiar a otros en tiempos de grandes cambios y adversidad es facilitar su resiliencia a través del liderazgo.

El líder resiliente debe ser visionario, reconociendo el peligro inherente a la adversidad. Y al mismo tiempo, debe tener la confianza suficiente para encabezar y liderar la respuesta sin la arrogancia que puede convertir la oportunidad en desastre.

La gente afectada por crisis busca un líder competente y benevolente. Y los líderes resilientes parecen ejercer gran parte de su efectividad al aliarse con los miedos de, y a su vez generando esperanza en, quienes los siguen.

Las tareas de un líder resiliente serán:

  1. Construir confianza y devoción en otros mediante la honestidad y el honor. Esto se traduce básicamente en mostrar integridad personal al resto del equipo, o personas a las que uno va a guiar, apoyar, la integridad no es solo lo que es bueno para ti, si no también lo que es bueno para los otros. Además no es solo un proceso de decisión situación a situación, es una manera consistente de vivir. Es ser coherente y consecuente con las propias palabras y acciones

A un nivel psicológico fundamental, la integridad apunta indirecta la satisfacción de la más básica de las necesidades humanas: la supervivencia. La integridad inspira confianza. La confianza fomenta la sensación de seguridad. La gente va a seguir, apoyar y responder a aquellos que los hagan sentir seguros y que incremente su posibilidad de supervivencia. Para que la honestidad y la integridad sean más efectivas, deben ser comunicadas.  Comunicar significa obtener y compartir información, y la información ES LA BASE DE LA CONFIANZA en la que descansa el liderazgo.

Solo los líderes de la más alta integridad asumirán responsabilidad por los planes que no resulten en éxito o triunfo.  Solo ellos serán capaces de asumirla, mirar por sobre la derrota, reponerse y focalizarse en el próximo objetivo para enfrentar la crisis.

  1. Actuar con fortaleza y determinación.

Todo líder resiliente deber tener por certeza: Las acciones valientes deben basarse en una “mente fría”, con una evaluación realista de la situación, con una visualización honesta del alcance potencial de las consecuencias, con el apoyo de la opinión técnica disponible y la habilidad de resistirse a la toma de decisiones impulsiva.

Sin embargo, el famoso estratega militar Sun Tzu escribió sobre el liderazgo en crisis en el 500 a.c:

Sé decidido.  La vacilación socaba la fuerza de cualquier ejército

Si una acción es necesaria, hazla rápido. Actúa con determinación, nadie se beneficia del conflicto prolongado o un liderazgo ambivalente.

Conclusiones

-Todos los escenarios de crisis se pueden beneficiar de un liderazgo que ayude a reponerse al resto de la adversidad

– La integridad es uno de los atributos más importantes del líder, sin embargo de poco sirve si no se comunica, formalmente, pero también de manera percibida

-El líder es gracias a su equipo o a la gente que lidera, no es sólo o en si mismo.

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