El alcohol (etanol) es un depresor del sistema nervioso central. Es la causa de casi el 4% de las muertes en el mundo y está presente en el 15-40% de los pacientes que consultan en los servicios de urgencia. 

Altera la eficiencia mental, la percepción se hace más lenta, afecta la toma de decisiones y se asocia a mayor riesgo de accidentes e infecciones. En la atención inicial de pacientes graves la evaluación del consumo de alcochol generalmente comienza con el olor de la respiración del paciente, pero la utilidad de ese “examen” es desconocida. Incluso se ha documentado que esa práctica lleva al retardo en el diagnóstico de lesiones de riesgo vital en pacientes con una probable intoxicación por alcohol.

Este estudio evalúa la precisión del olfato del médico del servicio de urgencias para diagnosticar la intoxicación por alcohol. Incluyeron 151 pacientes y los resultados principales fueron:

  • La revalencia de intoxicación alcoholica fue 43%.
  • El olfato del médico tuvo una sensibilidad de 84% y especificidad de 87% para detectar la intoxicación por alcohol.
  • El 7,3% de los pacientes fue falsamente diagnosticado como “intoxicación alcoholica”.

 

Discusión y conclusiones de los autores

Los autores creen que los resultados observados se deben a la falta de estandarización en la técnica. Los niveles de alcohol en el aire espirado son variables, dependiendo del tiempo de ingesta y la presencia de alimentos en el estómago (que retarda la absorción).

Otra causa de falsa detección de alcochol en el aire espirado es la existencia de alcohol en la boca, faringe o estómago. Si a lo anterior se suma la regurgitación o vómito, los niveles medidos en espiración no serán representativos de los niveles sanguíneos.

Calificar erróneamente a un paciente como “bajo la influencia del alcohol” tiene complicaciones. Retrasa el diagnóstico de situaciones que comprometen la vida como el trauma cerebral o la hipoglicemia. Estas situaciones pueden tener desastrosas consecuencias si no se tratan oportunamente.

Los autores concluyen que el olor del aire espirado no debe ser utilizado como una prueba definitiva del consumo de alcohol y debería utilizarse el examen de sangre. Sólo debería ser utilizado como un elemento para sospechar la intoxicación por alcohol.

 

Comentarios

Nos pareció interesante comentar este estudio porque nos recuerda la importancia de ser objetivo al analizar un paciente crítico. Ciertamente el olor a alcohol no cumple con esos criterios de objetividad y debería ser considerado una prueba de “sospecha” y no de certeza.

Está documentado cómo un diagnóstico erróneo de intoxicación de alcohol puede retrasar el diagnóstico y tratamiento de lesiones graves, por ejemplo lesiones cerebrales operables. Por lo tanto, es importante objetivar el consumo de alcohol con un examen de sangre y no confiar en el olfato para tomar decisiones en esos primeros minutos.

 

Fuente

Malhotra S, Kasturi K, Abdelhak N, Paladino L, Sinert R. The accuracy of the olfactory sense in detecting alcohol intoxication in trauma patients. Emerg Med J. 2013 Nov;30(11):923-5.

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