Balística: un tema que todos deberíamos conocer por el bien de nuestros pacientes.

Las lesiones por arma de fuego con un problema frecuente de salud pública. En Estados Unidos producen el 20% de las muertes por trauma. Los disparos en la cabeza son los más letales, con una letalidad mayor al 90%. Las lesiones cardiacas tienen una letalidad del 80%. Los disparos en el abdomen lesionan el intestino delgado (50%), colon (40%), higado (30%) y estructuras vasculares (25%).

Mecanismo de la lesión penetrante

Se produce una transferencia de energía desde el proyectil en movimiento al cuerpo humano. El daño producido es directamente proporcional a la velocidad y la masa del proyectil. También influyen la densidad del tejido, el área frontal del objeto que penetra y la distancia de disparo.

Cuando una bala golpea una persona, el tejido es aplastado. El avance de proyectil crea un túnel temporal que se expande y forma un gran túnel (que se denomina “onda de cavitación”). Esta deformación causa compresión, deformación y desgarro de los tejidos. Después que el proyectil atraviesa los tejidos queda un túnel permanente de menor tamaño, con tejido destruido. Los fragmentos secundarios (de bala, hueso, ropa, etc.) pueden causar daño adicional.

La figura muestra la cavidad temporal (“temporal cavity”) que se produce por la onda de cavitación y la cavidad permanente (“permanent cavity”) que quedará después de que atraviese la bala.

Los mecanismos de lesión se pueden dividir en baja, media o alta velocidad:

  • Baja velocidad (herida por arma blanca): el daño se limita a las estructuras directamente en contacto.
  • Media velocidad (armas de fuego cortas): daño de algunas estructuras vecinas.
  • Alta velocidad (armas de fuego largas y de guerra): destrucción de gran cantidad de tejido circundante por gran onda de cavitación.

Algunas balas estan cubiertas por “camisas” (generalmente de cobre) para prevenir que el proyectil se deforme al golpear el objetivo, lo cual permite una mayor penetración. Las balas que se deforman o fragmentan pueden rebotar al interior del cuerpo, lo cual dispersa parte de la energia y produce menos daño; lo mismo ocurre con las balas disparadas a mayor distancia.

La figura muestra cómo la cavidad es mayor en los proyectiles de mayor velocidad y en los proyectiles con “camisa” (ejemplo superior).

Los proyectiles de escopeta están compuestos por pequeños fragmentos metálicos que se dispersan a medida que avanzar por el aire, distribuyendo la energía del impacto en una mayor área. Si son disparadas a corta distancia producen más daño que las balas corrientes, pero a larga distancia producen lesiones dispersas y superficiales (por la dispersión, baja masa y baja velocidad de los proyectiles).

Entrada y salida

El orifico de entrada es típicamente redondo y con un borde de quemadura. Si el arma estaba en contacto directo con el cuerpo puede dejar marcado el cañón en la piel y hollín en la piel. Los disparos mas lejanos dejan lesiones mas pequeñas, casi iguales al diámetro del proyectil.

Los orificios de salida pueden tener varias formas: redondas, ovaladas, hundidas, estrelladas o media luna. Pueden ser más grandes que los orificios de entrada si la bala se deformó y generalmente no tienen residuos.

Cuando una bala entra al cuerpo existen numerosos factores que influyen en las lesiones que producirá. La bala se puede deformar o fragmentar, además puede contactar una o más estructuras.  En general las estructuras menos densas y mas elásticas son menos dañadas que las mas densas y mas rígidas. Por ejemplo, el pulmón suele ser menos dañado que el músculo, el hígado o el cerebro. Los órganos llenos de liquido (vejiga, corazón, grandes vasos e intestino) se pueden romper sin tener contacto directo con la bala por las ondas de presión que se producen por el impacto. Si el proyectil contacta un hueso se puede formar un proyectil secundario que produce daño adicional.

Comentarios

  • Creemos que es muy importante conocer conceptos esenciales de balística para el tratamiento inicial de pacientes con herida por bala.
  • Para el equipo prehospitalario no siempre es fácil determinar la trayectoria del impacto, la distancia de disparo, identificar los orificios de entrada y salida, etc. Sin duda que recolectar esa información es importante para entregarla al equipo intrahospitalario. Sin embargo, eso no debe retrasar el manejo inicial y traslado del paciente al hospital.
  • Para el equipo intrahospitalario es muy importante examinar al paciente y determinar qué órganos pueden estar afectados. Por ejemplo, una lesión torácica baja puede involucrar también órganos abdominales (hígado, bazo, etc.), lo que puede hacer cambiar la conducta quirúrgica.
  • En conclusión, debemos conocer estos conceptos básicos de balística para mejorar el manejo inicial de lo pacientes heridos por arma de fuego.

Fuente: EMSWorld

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