[REVISIÓN] ¿Dextrosa 10% o 50% para la hipoglicemia? (parte 1 de 3)

¿Recuerdas el último paciente letárgico severamente hipoglucémico? ¿Cuál fue la primera modalidad de  tratamiento que se te ocurrió? La reacción refleja inicial pudo ser administrar dextrosa 50% (D50) si el paciente tenía un acceso IV. Después de todo, la prioridad fundamental era revertir la hipoglucemia lo más rápido posible. ¿Pero cuán a menudo consideraron el resultado potencial de la glucosa concentrada?

Desventajas de la D50

1- Rebote de la hipoglucemia

Luego de la administración de D50 hay una cantidad excesiva de glucosa disponible, lo que lleva a un consumo y utilización aumentados en los tejidos,  por lo tanto se suprime tanto la gluconeogénesis como la glucogenólisis. Sin la administración continua de fluidos conteniendo glucosa, esto puede provocar un rebote de la hipoglucemia. Además, con la falta de un acceso venoso, otros pacientes que evaluar y el retraso en el control de la glucemia, la decisión de iniciar dichos fluidos puede pasarse por alto o retrasarse, facilitando así este riesgo de rebote de la hipoglucemia.

Desafortunadamente, la prevalencia de rebote de la hipoglucemia por la D50 no está bien documentada. Un estudio reportó eventos hipoglucémicos subsecuentes que ocurrieron en 18% de los pacientes que recibieron  tanto D50 como dextrosa 10% (D10) . Otro estudio reportó que los niveles de glucosa luego de la administración de D50 retornaron a la línea basal dentro de los 30 minutos en una muestra de voluntarios sanos.

2- Rebasamiento de los objetivos glucémicos luego del tratamiento

Varios estudios han reportado niveles de glucosa post-administración entre 160-250 mg/dl. Mientras que esto puede ser percibido como inconsecuente durante el manejo inicial, un reciente estudio retrospectivo de un único centro en los críticamente enfermos sugiere que ambas oscilaciones rápidas de la glucosa con la subsecuente variabilidad de la glucemia pueden ser los mejores predictores de morbilidad y mortalidad total en estos pacientes. Sería razonable considerar otros enfoques de tratamiento en el ingreso al hospital que pudieran tener menos posibilidades de complicar el manejo de la glucemia más allá, en lugar de uno que puede exacerbar la variabilidad glucémica.

3- Toxicidad hipertónica

Es bien sabido que la administración intravenosa de fluidos hipertónicos puede provocar daño en los tejidos circundantes. De hecho, la osmolaridad de la D50 es incluso mayor que la del bicarbonato de sodio 8.4% (2500 mOsm/l comparado con 2000 mOsm/l, respectivamente). La mayoría abogaría por la administración a través de una vía central con osmolaridades en exceso de 900 mOsm/l. Mientras que la literatura varía, se ha citado que las tasas de extravasación para estos fluidos serían tan altas como del 10-30%. Este riesgo puede ser de alguna forma mitigado inyectando la D50 lentamente por 2-5 minutos. Sin embargo debe considerarse que la osmolaridad de la dextrosa al 10% (D10) es de 500 mOsm/l, lo que se encuentra dentro del rango de una más segura administración periférica.

Los efectos adversos de la D50 incluyen:

  • Irritación dérmica local
  • Tromboflebitis
  • Extravasación con subsecuente necrosis tisular

 

ALiEM

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