Este artículo publicado en Resuscitation analiza 40 PCR intrahospitalarios por ritmo desfibrilable en niños (1 mes a 18 años) con un especial énfasis en el éxito de las desfibrilaciones. ¿Estaremos haciendo lo correcto?

Los resultados principales fueron:

  • La edad promedio fue de 48 meses, el 81% tenía alguna enfermedad de base y el 24% había presentado un PCR previo.
  • La principal causa de PCR fue cardiológica (57%).
  • En el 43% el ritmo desfibrilable fue el primero monitorizado y en el 57% se presentó durante la RCP.
  • En el 27% se necesitaron 3 o más desfibrilaciones.
  • Se obtuvo retorno a la circulación espontánea en el 62% de los casos y el 32% sobrevivió al alta hospitalaria.
  • La sobrevida no se asoció a la causa del PCR, la ubicación del paciente, el tipo de desfibrilación, energía utilizada, número de desfibrilaciones o dosis de energía acumulada.
  • Hubo una tendencia (no significativa) a mayor sobrevida con mayor energía por desfibrilación: 25% con menos de 2 J/Kg, 43% con 2-4 J/Kg y 50% con más de 4 J/Kg.
  • Hubo una tendencia (no significativa) a menor sobrevida con un mayor número de desfibrilaciones y energía toral acumulada.

Los autores concluyen que en pocas ocasiones se logra desfibrilar exitosamente a un niño en PCR. Aparentemente la dosis de energía óptima para la desfibrilación pediátrica no se conoce.

Comentarios

Si bien estamos hablando de un universo pequeño de pacientes, probablemente más frecuentes en centros hospitalarios pediátricos de alta complejidad, las conclusiones nos llevan a algunas reflexiones.

Un cuarto de los pacientes requirió 3 o más desfibrilaciones, lo que sumado a las dudas sobre la dosis óptima de energía nos lleva a replantearnos el real sustento de la dosis recomendada de desfibrilación. Las recomendaciones tampoco coinciden: la europea es una dosis fija de 4 J/Kg, mientras que la de Estados Unidos es desde 2 a 10 J/Kg. Es importante destacar que esta recomendación no se basa en evidencia científica sólida, sino que más bien en opiniones de expertos.

Otro aspecto relevante son los desconocidos efectos de la dosis total de energía utilizada. Es altamente probable que las mayores dosis totales produzcan un daño miocárdico irreversible que se asocie a malos resultados. Esta es otra justificación para que los expertos revisen las dosis recomendadas, porque parece que es mejor una desfibrilación con mayor dosis que varias desfibrilaciones pequeñas.

Fuente

Shockable rhythms and defibrillation during in-hospital pediatric cardiac arrest

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